lunes, 14 de mayo de 2012

Pacto Social para la Inmigración en Euskadi




El Departamento de Empleo y Asuntos Sociales del Gobierno está construyendo las bases de lo que será el primer Pacto Social para la Inmigración en Euskadi, cuyo objetivo prioritario es implicar al conjunto de la sociedad vasca en la búsqueda de un compromiso de mínimos, de una visión compartida sobre la convivencia e integración de los inmigrantes para lograr una sociedad más cohesionada.

El Pacto Social por la Inmigración se plantea como un proceso participativo de debate, diálogo y construcción colectiva entre instituciones y agentes sociales vascos con los siguientes objetivos:
    1. Establecer un diagnóstico compartido sobre los retos y oportunidades que el fenómeno de la inmigración plantea para Euskadi. (¿Cómo estamos, qué ha pasado, pasa y va a pasar?)
    2. Generar una visión ampliamente compartida (por instituciones y sociedad) sobre un modelo de integración con las personas inmigrantes que garantice los derechos ciudadanos, la convivencia intercultural y la cohesión social. Dicho modelo comprende los principios de la política de integración y sus herramientas principales. (¿Qué queremos hacer? ¿cómo vamos a gestionar esto? ¿Qué queremos evitar?)
    3. Acordar las líneas principales de un modelo participativo de gobernanza de las políticas públicas de integración (¿Cómo nos vamos a implicar? ¿Cómo lo vamos a evaluar?
En Euskadi viven casi 145.000 inmigrantes, el 6,6% del total de la población. (A los que hay que añadir otros 35.000 que ya tienen la nacionalidad española). El fluyo mayor llegó en el bienio 2005-2006 y, desde entonces, el número se ha ido estabilizando. El país de origen mayoritario es Rumanía (11,2%), seguido de Marruecos (10,08) y Colombia (8,4%).  En el extremo de la cola se situán Moldavia, República Democrática del Congo y Guinea, los tres con un 0,3% de la población inmigrante en Euskadi. Por sexos, el 51,4% son hombres y el 48,6%, mujeres

miércoles, 11 de abril de 2012

NUEVO ACUERDO ENTRE FITNESS CARD Y KAHLOMEDIA

Desde hace varios meses Kahlomedia gestiona las campañas de Marketing off y online de Fitness Card. Iepa!
Este es el artículo que nos publicaron en el diario Cinco Días hace dos semana.



Jorge Abad regentó hace años
un gimnasio con su hermano y
se dio cuenta del mercado potencial
de los profesionales en
tránsito. Personas fuera de su ciudad
de residencia por motivos de trabajo
se acercaban a sus instalaciones a
preguntar si podían utilizarlas sólo
un par de días, hasta que acabara su
estancia laboral en
Bilbao.
Con el apoyo de Lan
Ekintza, Beaz, Elkargi y
Spri, Abad puso enmarcha
su proyecto empresarial
Fitness Card, que
le llevó por todo el Estado
en busca de gimnasios
que quisieran
adherirse a su propuesta:
abrir las puertas a los
clientes ocasionales, sin
perder a los habituales.
Esta compañía de Bilbao
tiene un servicio de tarjetas prepago.
Se activan a través de su web. Tras
el envío gratuito al domicilio del cliente,
la tarjeta dispone de un saldo que el
usuario aporta a través de su tarjeta de
crédito ymediante una transacción electrónica.
Con el plástico puede entrar en
250 gimnasios de más de 100 localidades
de toda España. La web de Fitness
indica dónde están esos centros y la ubicación
del más cercano, según donde se
encuentre la residencia temporal del
usuario.
Abad ha recibido peticiones de centros
de Portugal, Irlanda, Inglaterra y Alemania
para adherirse a esta red. Fitness
cobra un porcentaje
sobre el precio de entrada
a cada gimnasio (tarifa
media entre 10 y 15
euros). No hay cuotas
mensuales, el motivo por
el que el 90% de los usuarios
de los gimnasios se
dan de baja, al no amortizar
esa inversión en deporte
y salud. “Si acudes
con una frecuencia de
tres veces o más al
mismo gimnasio, sí te interesa
la cuota. Con nosotros
sólo pagas si utilizas las instalaciones,
que además están donde a tí te
interesan, en cada momento”. Además,
la tarjeta es transferible, su uso se puede
compartir.
El equipo de Fitness Card se completa
con un informático, responsable del
mantenimiento de la web corporativa,
y de un comercial, muy pendiente del
mundo de las redes sociales.
La empresa vasca tiene activas 5.000
tarjetas. El perfil de sus usuarios está repartido
al 50% entre los dos sexos, con
una edad situada entre los 30 y los 55
años. Viven en ciudades grandes, tienen
estudios superiores y se desplazan habitualmente
por motivos de trabajo.
La crisis se está notando “y mucho” en
los gimnasios, “porque es de los primeros
gastos que se quita la gente”, comenta
Jorge Abad. Los cierres de estos establecimientos
forman parte del escenario
urbano de estos tiempos, sobre todo
en los barrios. “También en este sector,
los negocios pequeños son los que más
sufren. Es una actividad que ha cambiado
mucho en los últimos quince años.
De contar con unas instalaciones con sólo
unas cuantas máquinas de musculación
se ha pasado a complejos con piscinas,
saunas, spa, tratamientos de belleza, masajes,
spinning etcétera. Exigen un
nivel de inversión que sólo las grandes
cadenas pueden afrontar”, añade.
También ha surgido en la última década
la competencia de los gimnasios
ubicados en los polideportivos municipales,
cada vez más equipados y con unas
tarifas más bajas que los centros privados.
Aunque los numerosos usuarios que
acuden a ellos saturan las instalaciones,
sobre todo si el gimnasio está en una
zona céntrica. “En algunas máquinas
[como la elíptica de la fotografía] hay que
hacer cola hasta que quedan libres”, señala
un aficionado que suele acudir a las
instalaciones municipales.
Los cambios en las modas deportivas
han puesto en dificultades amás de un
gimnasio, que se ha dotado de pistas de
squash o de salas de aerobic, por ejemplo,
y la caída en la demanda de estas
actividades les ha dejado con una inversión
por amortizar.
De todas formas, la cultura del ocio
unido al deporte, en una sociedad muy
pendiente de la estética personal, sigue
manteniendo vivo el mundo de los gimnasios.
Los empresarios del sector saben
que un 15% de la población no falla a
la hora de ponerse en forma con regularidad,
y con esa base estable del negocio
cuentan para seguir adelante en
medio de la crisis. En este sentido, las
cámaras vascas de comercio han detectado
que no ha bajado la afluencia
a los salones de belleza.